EL EVANGELIO SE
DEBE PREDICAR GRATUITAMENTE
Uno de los grandes errores de las iglesias
cristianas actuales, es que todo lo cobran, incluyendo las prédicas. A
eso la Biblia le llama el “Error de Balam” quién fue un profeta del antiguo
testamento que prefirió recibir el oro y la plata que el Rey Balac le ofreció,
en lugar de realizar lo que Dios le ordenó: Veamos: Judas
1:11. ¡Ay de ellos!, porque fueron por el camino de Caín y por lucro se
lanzaron codiciosamente tras el error de Balam, y perecieron conforme a la
rebelión de Coré. Note
hermano lo que dice el versículo: Que los que no obedecieron lo
que Dios ordenó, desafortunadamente perecieron.
Nuestro Señor Jesucristo ordenó claramente a los
apóstoles que entregaran a la gente todos los dones cristianos gratuitos.
Veamos: Mateo 10:7 al 9. Y yendo, predicad, diciendo:
El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos,
resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;
El apóstol Pablo predicó el evangelio
gratuitamente, y solo recibió ofrenda para sobrevivir y no para
enriquecerse o para acumular prosperidad material. Veamos: 2
Corintios 11:7. ¿Es que cometí un pecado al humillarme yo para enalteceros a
vosotros, predicándoos el evangelio de Dios gratuitamente?
El apóstol Pablo no fue ninguna carga para nadie,
porque el trabajaba haciendo Tiendas de Campaña para sostenerse, y
jamás abusó de la gente, solicitando Diezmos o grandes ofrendas.
Veamos: 1 Corintios 9:18. Pero entonces, ¿en qué consiste mi
premio? Pues nada más que en sentirme satisfecho de predicar el evangelio de
Cristo gratuitamente, es decir, sin ser carga para nadie ni abusar jamás de mis
derechos.
Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo promete en su
palabra dar gratuitamente la salvación y el agua de vida eterna, por eso los
humanos tenemos que dar también el evangelio gratuitamente. Veamos: Revelación 21:6. También me dijo: «Ya todo está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega,
el Principio y el Fin. Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la
fuente del agua de la vida.
Existen muchos mas versículos bíblicos que amparan
esta ordenanza de Cristo. Hermano: Si usted quiere realmente la salvación de su
alma y la vida eterna, no haga del evangelio de Cristo un negocio o una empresa
y obedezca la orden de Dios de dar el evangelio gratuitamente. Dios bendiga su
vida. –Amen.